Que son manejadores de alimentos?
Manejadores de alimentos (o manipuladores de alimentos) son personas que, por su actividad laboral o voluntaria, entran en contacto directo con alimentos durante su producción, preparación, almacenamiento, transporte, venta o servicio. Su rol es fundamental para garantizar la inocuidad de los alimentos y prevenir enfermedades transmitidas por su consumo.
Funciones principales:
Preparación de alimentos: Cocinar, cortar, mezclar o empaquetar.
Almacenamiento: Mantener alimentos a temperaturas seguras (frío/calor).
Manipulación directa: Servir, exhibir o envasar productos.
Limpieza y desinfección: De utensilios, superficies o equipos.
Responsabilidades clave:
Higiene personal:
Lavado frecuente de manos (especialmente después de usar el baño o tocar alimentos crudos).
Uso de ropa limpia, gorros o guantes cuando sea necesario.
Evitar joyería o uñas largas que acumulen suciedad.
Prevención de contaminación:
Separar alimentos crudos (ej. carnes) de cocidos o listos para comer.
Usar utensilios diferentes para cada tipo de alimento.
Evitar toser o estornudar cerca de la comida.
Control de temperaturas:
Refrigerar alimentos perecederos a ≤5°C.
Cocinar carnes a temperaturas seguras (ej. pollo a 75°C).
Certificación: En muchos países, deben realizar cursos de manipulación segura (ej.: Carnet de Manipulador en España, Certificado en América Latina).
Requisitos de salud:
No padecer enfermedades contagiosas (ej. gastroenteritis, hepatitis A).
Reportar síntomas como diarrea, vómitos o infecciones cutáneas.
Cubrir heridas con vendajes impermeables.
Impacto de un mal manejo:
Riesgos: Contaminación por bacterias (Salmonella, E. coli), virus (Norovirus) o parásitos.
Consecuencias: Intoxicaciones, brotes epidémicos, cierre de establecimientos o multas.
Marco legal:
Ejemplos de normativas:
España: Reglamento (CE) 852/2004 y leyes autonómicas.
México: NOM-251-SSA1-2009.
Argentina: Código Alimentario Argentino (Ley 18.284).
UE: Normas de higiene del paquete HACCP.
Conclusión:
Los manejadores de alimentos son eslabones críticos en la cadena de seguridad alimentaria. Su capacitación y prácticas higiénicas son esenciales para proteger la salud pública y cumplir con estándares sanitarios.